Martin Parr

Cómo se globaliza el common sense.

Escrito por: GUADALUPE GAONA Revista: Llegás a Buenos Aires. Marzo de 2006.

El fotógrafo inglés Martin Parr aterrizó en Buenos Aires hace un par de semanas. El plan era tomarse unas vacaciones y sacar un par de fotos. Finalmente, las vacaciones de este célebre integrante de la agencia Magnum resultaron interrumpidas durante algunas horas, en las que dio una conferencia en el Malba para un auditorio repleto de "fans".

Los "Pocos fotógrafos trabajan con la comedia: el humor es una de mis principales influencias. Era la época de Thatcher, y yo estaba disgustado políticamente", asegura Parr a un auditorio cautivado.

El humor es una de las características principales de la obra de Parr y uno de sus más filosos aliados, que le permite hacer de la imagen fotográfica una fuerte crítica política y social. "Brighton era un lugar sucio y pobre, la evidencia de que Gran Bretaña no era ese país maravilloso", dice mientras se proyectan fotos de Resort, un ensayo que realizó durante tres veranos en la ciudad costera de Brighton. Sus fotos retratan vacaciones pequeñoburguesas y bien inglesas: familias enteras echadas al sol, muy divertidas, llenándose la panza con comida trash.

Se puede hablar de las décadas y definirlas con claridad cuando ya pasaron. Así, por ejemplo, están la música de los 70, la moda de los 80, o la desidia de los 90. Pero la mínima síntesis conceptual se logra recién después de que la época esta clausurada. Lo que justamente impacta en las imágenes de Parr es su capacidad para captar con tanta agudeza "una época", su pensamiento y sus hábitos. Quizás esto se deba a la decisión de fotografiar a la clase media -clase a la que Parr asegura pertenecer- y que, en general, no es un objeto fetiche de los fotógrafos. Según Parr, lo más común es fotografiar a la gente muy rica o muy pobre. "Yo no me burlo de la gente más de lo que me burlo de mí mismo", asevera refiriéndose a cierto tono irónico de sus fotos.

A los 14 años Parr empezó a fotografiar con su cámara Kodak, y sigue hasta el día de hoy. Ya lleva editados 30 libros. Sus fotos siempre pertenecen a una serie, lo que parece una forma más de su avidez por coleccionar.

Esa tarde en el Malba se proyectaron varias de estas series. Una larga serie de livings atiborrados con objetos kitsch, otra serie que retrata con humor el hábito a la compulsión por el consumo se titula The cost of living. Fue este mismo afán por el coleccionismo, sumado a la repulsa por el thatcherismo lo que llevó a Parr a juntar miles de platos (que se vendían por miles en ese momento) con la cara de la mismísima Margeret Thatcher y fotografiarlos.

Un poco a contracorriente del uso que se hacía del blanco y negro en la fotografía documental, Parr dice que descubrió el color en los trabajos de los fotógrafos americanos como William Eggleston y Stephen Shore. Quizá debido a cierto cliché de considerar la fotografía en blanco y negro como "seria", es que el color potencia el sentido del humor en su mirada.

Este fotógrafo rey de la controversia cruzó las fronteras de su amada y al mismo tiempo odiada tierra patria para observar las nuevas conductas que dan vuelta el globo, universalizando la cultura americana. La serie Phone Book pone en evidencia lo ridículas que resultan las poses que se adoptan con la nueva costumbre de hablar por celular y, peor aún, cómo esta misma gestualidad la repiten millones de personas en un ritual que da la vuelta al mundo.

"En este momento estoy en contra de Tony Blair, estoy decepcionado por su apoyo a la guerra de Irak. El laborismo es mi partido natural, pero los intelectuales de clase media estamos enojados con él. Yo voy a trabajar con eso. Me interesa lo social pero no directamente. No trabajo con lo extremo, no trabajo con la pobreza", concluye.

GUADALUPE GAONA Revista: Llegás a Buenos Aires. Marzo de 2006.